Inicio Estilo de Vida Postres semanasanteros, una dulce penitencia que suma sabores a la tradición

Postres semanasanteros, una dulce penitencia que suma sabores a la tradición

por Informador RD

La Semana Santa endulza el bullicio de procesiones con un contundente surtido de postres, recetas tradicionales de torrijas, leche frita o buñuelos que conviven con otras repensadas para sumar cremas o chocolate Dubái, opciones que llenan las vitrinas de pastelerías para quienes ven un ‘pestiño’ cocinar.

Canela y azúcar, maicena, harina y leche marcan los olores y los sabores de la repostería semanasantera, esa que se cocina a fuego lento con recetas de la abuela. O no.

Obradores, pastelerías, restaurantes y conventos se llenan estos días de tentaciones tradicionales y exhiben bandejas de roscos y flores fritas, torrijas y empanadillas, una dulce tentación para ahorrar esfuerzo a quienes quieren pecar sin pasar la penitencia de encerrarse en la cocina.

La restauración cambia el paso para contentar a cualquier estómago en unos días de pasión que empiezan ya en Cuaresma y que mejoran las ventas de obradores y pastelerías porque a nadie le amarga un dulce.

Convento del Santo Ángel Custodio

Rocío Garrido atiende en uno de los despachos de El Fuerte, un obrador de Las Gabias (Granada) que trabaja con masa madre y la convierte cada jornada en torrijas de las de toda la vida.

«Es lo que más se vende junto a la leche y los roscos fritos», ha explicado a EFE Garrido mientras recoloca las bandejas de su local, con huecos por ‘todo vendido’ antes de media mañana.

A tradición huele también el descansillo del convento del Santo Ángel Custodio, clarisas con mano de santas para preparar estos dulces de temporada que suman a su oferta anual de tentaciones.

En este convento de clausura viven ocho hermanas que se levantan al alba y, después del primer rezo y el desayuno, bajan al obrador para cocinar empanadillas de cabello de ángel o tocinillos de cielo bajo la atenta mirada de la única que por edad ya no mete las manos en la masa.

Sus dulces, esos que saben a gloria, se hornean en turnos de mañana y tarde y mientras rezan el rosario, un ingrediente extra que va incluido en el envoltorio que con mimo meten en un torno para hacer las delicias de los clientes.

«Ahora tenemos mucho trabajo porque a la carta de dulces de todo el año sumamos los de esta temporada, pero primero es la oración», ha resumido sor María Teresa con un plato de roscos fritos en una mano y otro de pestiños en la otra.

Carta tradicional y postres tuneados

A la tradición, esa de la que presumen referentes de Granada como Casa Pasteles, que encara el siglo de historia, se suman alternativas para quienes creen que no hay que poner puertas al campo. Ni a las torrijas.

Porque aunque las tradicionales se hagan con pan de hace dos días bañado en leche o en vino, la oferta es tan variada como la posibilidad de planes en una Semana Santa: con pan brioche o de cruasán, aptos para celiacos, endulzados con dátil para diabéticos o sin lactosa para que todo el mundo pueda entrar al paraíso de esta Semana de Pasión.

Las innovaciones llegan también con los sabores de la mano de pastelerías como Dulce Ángel que ofrece estos postres con chocolate Dubái o crema de espéculos, de lemon pie coronado con merengue quemadito, o de dulce de leche, crema de avellanas, conguitos, tiramisú…

Las cartas de los obradores se adaptan para responder a los antojos de la clientela, facilitar la tentación más dulce y contentar el estómago de los valientes dispuestos a abandonar por unos días la cruz de la dieta.

Y así, conviven la carta tradicional y los postres tuneados para que todo el mundo encuentre uno a medida, como el que elige el capirote perfecto. Que en el pecado, también el dulce, va la penitencia.

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