¿Quién no se ha sentido hinchado alguna vez después de comer? O ha padecido dolor abdominal, náuseas, pesadez estomacal y desajustes a la hora de ir al servicio. Probablemente casi toda la población. Y para poder hacer frente a estas afecciones y evitar posibles complicaciones existen los probióticos, microorganismos vivos que aportan beneficios para la salud.
Los probióticos están formados principalmente por bacterias y determinadas levaduras, muchas de ellas conviven en nuestra microbiota intestinal, por lo que su función principal es ayudar a mantener el equilibrio de la microbiota.
Así lo ha contado a EFE Salud a través de una entrevista por escrito la doctora María Argente Pla, miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Digestiva, el viernes 29 de mayo.
Cuántos tipos existen y qué beneficios aportan
La doctora María Argente Pla aclara que existen muchos tipos de probióticos que aportan distintos beneficios, pero que no todos sirven para lo mismo. “Los efectos dependen de la cepa concreta y de la cantidad administrada”, puntualiza.
Cada tipo de probiótico tiene sus funciones específicas y se nombran por su género, su especie y su cepa. Los más conocidos son los que pertenecen a los géneros ‘Lactobacillus’, ‘Bifidobacterium’ y ‘Saccharomyces’.
“Es fundamental diferenciarlos, ya que los beneficios demostrados científicamente dependen de la cepa concreta. A la hora de recomendar un probiótico, lo ideal es individualizar según el objetivo clínico», destaca la especialista.
Por otro lado, estos microorganismos vivos aportan infinidad de beneficios a nivel intestinal, en la salud digestiva, entre los que destacan cinco:
- Ayudan a restaurar la microbiota intestinal tras tratamientos antibióticos.
- Pueden disminuir la duración de algunas diarreas infecciosas.
- Mejoran ciertos síntomas digestivos funcionales (digestión abdominal).
- Algunos contribuyen a reforzar la barrera intestinal y modular la inflamación.
- Determinadas cepas podrían ayudar a mejorar la tolerancia digestiva y el bienestar general.
La especialista de la SEEN resalta la investigación que se está desarrollando sobre el papel de los probióticos y sus posibles beneficios en otras áreas de la salud: “Se está investigando su posible influencia sobre el metabolismo, la salud mental y el sistema inmunitario, aunque en muchos de estos campos todavía faltan estudios más sólidos”.
Contraindicaciones de un mal consumo de probióticos
Los probióticos son seguros para la mayoría de la población sana. No obstante, las personas inmunodeprimidas, pacientes hospitalizados y personas que sufren enfermedades intestinales graves pueden desarrollar infecciones oportunistas.
“Lo recomendable es utilizar probióticos con evidencia científica y bajo supervisión médica cuando existen patologías relevantes. Además, ingerir una mayor cantidad de estos microorganismos no significa que aporte mayor beneficio”, expresa la doctora.
Qué alimentos son ricos en probióticos y cómo tomarlos
Existen dos maneras de consumir probióticos: a través de alimentos fermentados o suplementos ricos en estos microorganismos.
Los alimentos se pueden incluir de forma regular en una dieta equilibrada, mientras que los suplementos se suelen consumir en situaciones más específicas (tras un tratamiento antibiótico o durante episodios de diarrea).
Entre los alimentos ricos en probióticos destacan:
- Yogur con fermentos vivos.
- Kéfir (bebida elaborada fermentado leche que contiene gránulos de kéfir, una colonia de bacterias y levaduras beneficiosas).
- Chucrut (elaborado con repollo o col blanca fermentada en agua y sal).
- Kimchi (plato típico de Corea del Sur hecho a base de vegetales fermentados, especialmente col).
- Algunos quesos fermentados.
EFE
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