Familiares de las víctimas de la discoteca Jet Set, en Santo Domingo, cuyo techo se desplomó el pasado 8 de abril pasado causando la muerte de 236 personas y heridas a más de 180, clamaron ese lunes justicia, cuando debía comenzar la audiencia preliminar en contra de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del centro nocturno, pero fue aplazada para marzo próximo.
La diligencia, en la que se decidirá si existen pruebas suficientes para enviar a juicio a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, fue fijada para el 16 y 23 de marzo, a la espera de que todas las partes sean notificadas, dijo a EFE el abogado Yan Carlos Martínez Segura, representante de siete víctimas, entre heridos y fallecidos.
“Nosotros como padres estamos sedientos de justicia y queremos que se haga justicia”, dijo a su llegada al Palacio de Justicia de la capital dominicana Wilton Tejeda, quien perdió a su hija en el siniestro.
Este caso, señaló en sus declaraciones a la prensa, “no es fortuito en República Dominicana” porque, afirmó, “los propietarios tenían conocimiento de las debilidades que existían en ese local, que antes era un cine y lo modificaron según su criterio, sin ninguna logística de profesionales para convertirlo en una discoteca”, señaló Tejeda, cuya hija de 26 años y doctora en medicina, acudió a la discoteca en compañía de otras cuatro personas que también murieron.
Otro hombre, que dijo haber perdido a su hija y al esposo de ésta, llamó “criminales” a los dueños del Jet Set, quienes, de acuerdo con la acusación del Ministerio Público, incurrieron en homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias.

