José Canale no había estado en el once titular en ninguna de sus dos apariciones anteriores con Paraguay en este Mundial.
Su primera titularidad fue memorable.
Canale convirtió el penal decisivo, Orlando Gill realizó dos atajadas clave y Paraguay derrotó el lunes a Alemania por 4-3 en la tanda desde los 11 pasos para acceder a los octavos de final de la Copa del Mundo, la primera que disputa en 16 años.
Fue todo un batacazo por parte del país sudamericano sin litoral de 7 millones de habitantes, rodeado por potencias del fútbol como Argentina y Brasil. También fue la más reciente inesperada eliminación de Alemania, la tetracampeona que se ha marchitado en los mundiales desde que levantó el trofeo por última vez en Brasil 2014.
“Hoy era un partido en el que realmente necesitábamos mostrar nuestra verdadera identidad”, dijo Canale, el zaguero central de 29 años del club argentino Lanús y que recién en marzo pasado fue citado por primera vez a la selección nacional.
La tanda de penales llegó tras un empate 1-1 al cabo de los 90 minutos del tiempo reglamentario y los 30 de prórroga en el estadio de Boston. Paraguay se puso en ventaja cuando Julio Enciso definió con un cabeza al final de la primera mitad. Kai Havertz igualó a los 52 minutos para Alemania.
Los paraguayos salieron a celebrar en las calles de la capital Asunción, gritando, saltando y abrazándose cuando terminó el partido. Algunos lloraron y cayeron de rodillas, incrédulos, mientras el son familiar de la canción del equipo, “Soy Albirrojo”, retumbaba entre la multitud.
Paraguay se convirtió en el primer equipo que derrota a Alemania en una tanda de penales en un Mundial. Los alemanes fallaron tres de seis ejecuciones, la última de Jonathan Tah, quien mandó su disparo muy por encima del travesaño en la primera ronda de muerte súbita, lo que dejó servido el penal del triunfo para Canale.
El fallo de Tah se produjo después de que el arquero alemán Manuel Neuer atajó el intento de Fabián Balbuena, que hubiera sentenciado el partido a favor de Paraguay. Antonio Sanabria también había dejado escapar una oportunidad previa para liquidar la tanda.
“Teníamos analizado cada jugador y cada detalle, dijo Gill, quien ataja en la liga argentina San Lorenzo. “Es un privilegio, eliminamos a un campeón y espero que todo el pueblo paraguayo lo esté gozando”.
El rival de turno de la Albirroja, que dirige el técnico argentino Gustavo Alfaro, saldrá del ganador del duelo del martes entre Francia y Suecia. El choque de octavos se disputará el 4 de julio, el día de la independencia de Estados Unidos, en Filadelfia. Si ganan en ese encuentro, los paraguayos podrían volver a los suburbios de Boston para un cruce de cuartos de final el 9 de julio.
“Sin dudas es el triunfo más importante de mi carrera”, dijo Alfaro, un estratega de 63 años que dirigió a Ecuador en el pasado Mundial y ha estado al mando de una larga lista de clubes argentinos. “Fue la victoria más grande de mi vida y ojalá tengamos otras”.
“Entraron 26 guerreros y salieron hechos una leyenda, fue un partido épico”, remarcó Alfaro.
La marcha paraguaya en Norteamérica asombra a propios y extraños tras la humillante derrota 4-1 que sufrieron ante la coanfitriona Estados Unidos en su debut. Pero levantaron cabeza con una victoria 1-0 sobre Turquía jugando en inferioridad numérica durante todo el segundo tiempo y seguido empataron 0-0 con Australia para clasificarse como uno de los mejores terceros.
“Esa derrota nos pegó en el centro del corazón, hacia la fe de la selección”, dijo Alfaro sobre el golpe sufrido en el estreno en los suburbios de Los Ángeles.
“Como son las cosas nuestras, sin sufrir no lo podemos conseguir”, comentó Alfaro sobre la tanda. “Nos quedaban dos penales, parecía que ya lo teníamos pero tuvimos que ir al sexto penal para terminar de definir”.
El brasileño nacionalizado Maurício, Gustavo Gómez y Matías Galarza Fonda convirtieron los tres primeros remates de Paraguay en la tanda, mientras que Joshua Kimmich, Jamal Musiala y Nadiem Amiri facturaron por Alemania.
AP
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