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Lluvias dejan pérdidas en La 800

por Informador RD

Muebles en las aceras, camas mojadas puestas a secar y electrodomésticos dañados cuentan la historia que dejaron las lluvias del pasado miércoles en el sector La 800, en Los Ríos.

Ante el temor de nuevas inundaciones, muchas familias intentan volver poco a poco a la normalidad, mientras miran al cielo con la esperanza de recuperar lo que perdieron.

En los callejones, el panorama es similar. Algunos moradores aseguraron a El Día haber recibido ayuda; sin embargo, otros difieren y afirman que aún no han obtenido ninguna respuesta del Gobierno frente a las pérdidas económicas.

“Sí, yo fui uno de los afectados. Soy comerciante y el agua se llevó toda la mercancía. Trabajo con equipos electrónicos, computadoras y celulares, y no quedó nada.

Las pérdidas superan el millón y medio de pesos y hasta ahora no hemos recibido ninguna ayuda. Ya uno ni sabe cómo prepararse; si vuelve a llover, que el agua se lleve lo poco que quedó, porque todo se dañó”, dice Joan Cubilete, con la mirada fija en su negocio vacío

Otro caso es el de Nelson Agramonte Luciano, quien tiene más de dos décadas residiendo en la zona e intenta reorganizar su vivienda como puede, luego de perder sus ajuares.

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“Bastante afectado y no he recibido nada, absolutamente nada del Gobierno. Se me mojó todo. Estoy durmiendo como puedo porque la cama todavía está mojada”, relata

También cuestionó la forma en que se han distribuido las ayudas, señalando que algunas personas han logrado recibir asistencia sin haber sufrido daños.

“Aquí hay gente que no fue afectada y le dieron cosas, pero a mí no me dieron ni un colchón. Dicen que no estoy en una lista, pero yo estoy aquí y se vio que fui afectado”, expresó.

En ese contexto, Agramonte explicó que, tras las pérdidas, no tiene a dónde ir.

“Uno lo que hace es esperar. Si vuelve a llover, hay que salir corriendo como siempre. Ya el colchón se está secando y esta noche veré si puedo dormir mejor”, señaló.

En La 800, la rutina cambia cada vez que anuncian lluvias. Subir lo poco que queda, limpiar filtrantes y mantenerse atentos durante la madrugada forma parte del día a día. Aquí la prevención no es un protocolo, sino una costumbre.

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