El modelo educativo dominicano enfrenta cuestionamientos desde sus propias aulas. Para los docentes, el sistema actual, centrado en las calificaciones y la promoción automática, no solo ha reducido la exigencia académica, sino que también ha fomentado una cultura de conformismo entre los estudiantes.
Esa fue una de las principales conclusiones del Primer Congreso Pedagógico de la Asociación Dominicana de Profesores, donde más de 500 delegados de todo el país se reunieron para repensar la educación desde la perspectiva del magisterio. El encuentro concluyó con la aprobación de 69 propuestas que buscan transformar de manera integral el sistema educativo.
En el centro del debate estuvo la necesidad de reformar el modelo de evaluación. Los docentes plantean que el aprendizaje debe medirse por el desarrollo de competencias y no únicamente por notas, lo que implica eliminar la promoción automática y establecer criterios más rigurosos que garanticen que los estudiantes avancen con bases sólidas.
La discusión, desarrollada en el Eje 6 sobre modelo educativo y formación ciudadana, también dejó en evidencia una preocupación compartida: la preparación de los estudiantes sigue siendo insuficiente frente a los desafíos actuales. Según el magisterio, persisten debilidades en áreas clave como las competencias digitales, el pensamiento científico, la educación financiera y las habilidades socioemocionales.
Para revertir esta situación, los maestros proponen fortalecer la formación docente como eje estratégico. Esto incluye la creación de un programa nacional continuo que conecte la teoría con la práctica en el aula, incorpore mentorías y acompañamiento pedagógico, y tome en cuenta las realidades sociales en las que enseñan. A la par, insisten en la necesidad de reducir la cantidad de estudiantes por aula y mejorar las condiciones laborales, en reconocimiento del rol central que desempeña el profesorado.
Pero la transformación, advierten, no puede limitarse al aula. El Congreso también abogó por una relación más estrecha entre la familia y la escuela, con programas de formación parental y mecanismos de seguimiento que vayan más allá de las reuniones tradicionales.
Otro de los puntos clave fue la incorporación de la tecnología en el proceso educativo, especialmente la inteligencia artificial. Los docentes no solo proponen su uso como herramienta pedagógica, sino también como objeto de estudio crítico desde los niveles iniciales, para que los estudiantes comprendan su funcionamiento, sus límites y sus implicaciones éticas.
Aun así, el mensaje es claro: la tecnología debe complementar, no sustituir, la labor del docente. La equidad en el acceso y la preservación del pensamiento crítico son condiciones esenciales para su implementación.
El presidente del gremio, Eduardo Hidalgo, informó que las 69 propuestas serán compiladas en un documento que se presentará a la sociedad dominicana, como parte de una hoja de ruta para impulsar cambios estructurales en el sistema educativo.
Con este congreso, el magisterio busca posicionarse no solo como actor clave en el debate educativo, sino como protagonista en la construcción de un modelo que responda a las exigencias de un mundo cada vez más complejo.

