Cuatro ciudadanos dominicanos se declararon culpables de participar en una red transnacional de estafas que operaba desde centros de llamadas en República Dominicana y que engañó a más de 400 adultos mayores en Estados Unidos, provocando pérdidas superiores a cinco millones de dólares, informó la Fiscalía Federal del Distrito de Massachusetts.
Los acusados fueron identificados como Oscar Manuel Castaños García, de 34 años; Joel José Cruz Rodríguez, alias “Paflow”, de 34; Edward José Puello García, de 45; y Joel Francisco Mathilda León, de 27. Los cuatro admitieron su participación en una conspiración para cometer fraude postal y electrónico, así como en una conspiración para lavar dinero.
De acuerdo con los documentos judiciales, Castaños García dirigía varios centros de llamadas en República Dominicana, desde donde empleados que hablaban inglés contactaban a adultos mayores en Estados Unidos y se hacían pasar por sus nietos u otros familiares cercanos que supuestamente atravesaban una emergencia.
La operación utilizaba una modalidad conocida como “estafa del abuelo” (grandparent scam). En una primera llamada, un empleado identificado como “Opener” fingía ser el nieto de la víctima y aseguraba haber sufrido un accidente que requería dinero de manera urgente.
Posteriormente, otro integrante de la organización, conocido como “Closer”, contactaba a la víctima y se hacía pasar por el abogado del supuesto familiar para solicitar dinero con el argumento de que debía cubrir honorarios legales relacionados con el accidente.
Una vez que las víctimas entregaban el dinero, los integrantes de la red utilizaban distintos mecanismos para trasladarlo y enviarlo a República Dominicana.
En numerosos casos, los estafadores instruían a las víctimas para entregar paquetes con efectivo a conductores de servicios de transporte mediante aplicaciones. Los conductores, sin conocer que estaban siendo utilizados como parte de la estafa, recogían los paquetes en las viviendas de los adultos mayores y los trasladaban hasta lugares cercanos, donde eran recogidos por miembros de la organización.
En otros casos, las víctimas recibían instrucciones para enviar paquetes con dinero en efectivo por correo o mediante empresas de transporte comercial.
La red también volvía a contactar a algunas de las víctimas para exigirles cantidades adicionales de dinero, en ocasiones hasta dos o tres veces. Para justificar las nuevas solicitudes, los integrantes de la organización utilizaban historias adicionales relacionadas con supuestos problemas surgidos después del accidente.
Los cuatro acusados fueron formalmente imputados por un gran jurado federal en mayo de 2024. Posteriormente, fueron arrestados en República Dominicana en agosto de 2025, a solicitud de las autoridades estadounidenses, y extraditados a Estados Unidos.
Deja un comentario