Durante años, Sarah Khalifa fue el rostro que narraba casis criminales en Egipto por televisión. Este fin de semana terminó del otro lado: un tribunal penal de El Cairo la sentenció a morir en la horca, según reportaron CNN a partir de la información del periódico estatal al-Ahram.
La condena no fue solo contra ella. Doce personas en total recibieron la pena capital y una multa de 500,000 libras egipcias, alrededor de 9,800 dólares. Otras nueve fueron sentenciadas a cadena perpetua y siete quedaron libres de cargos.
Según los reportes, el grupo funcionaba como una estructura montada para traer del extranjero los insumos químicos con los que después se fabricaban drogas sintéticas destinadas a la venta. A ese cargo se sumó el de tener y portar armas de fuego sin permiso. Los investigadores dicen haber decomisado más de 750 kilogramos —unas 1,653 libras— entre droga terminada y materia prima, todo dentro de una vivienda que, sostienen, funcionaba como depósito y laboratorio. Veinte testigos declararon en el proceso, y la acusación presentó además conversaciones, fotografías y videos.
Khalifa nunca aceptó ninguno de los cargos. Un video que circuló en redes sociales, y cuya autenticidad CNN aclaró que no logró comprobar por su cuenta, la muestra quebrada en llanto durante la audiencia, suplicando “clemencia y humanidad”. En esa grabación se le oye decir que jamás ha fumado un cigarro y jurar por Dios que se cometió una injusticia con ella.
El programa que la hizo popular se llamaba Misión Imposible y giraba, precisamente, en torno a la criminalidad y los casos policiales, apuntó BBC. Khalifa también condujo un espacio de entretenimiento con el músico Hamo Bika, y fuera de los sets levantó su propio negocio: una clínica de belleza. En Instagram la siguen unos 2.5 millones de personas, según CNN.El tribunal ya había adelantado el veredicto hace un mes, pero recién ahora quedó confirmado. La razón es procesal: la ley egipcia exige consultar al gran muftí del país antes de ratificar cualquier pena de muerte, y ese dictamen religioso tardó en llegar.
Egipto figura entre los países que más condenas a muerte dictan en el mundo. Amnistía Internacional contabilizó 492 durante 2025 y 23 ejecuciones consumadas, cifras citadas por CNN y BBC. El organismo ha cuestionado ese uso de la pena capital: buena parte de esas sentencias castigan delitos como el narcotráfico y la violación, que no constituyen homicidio intencional, el único supuesto al que el derecho internacional reserva la ejecución.
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