El dueño del contrato más grande en la historia de los deportes profesionales une su voz a otros jugadores que han criticado la idea.
El enfrentamiento mediático entre MLB y su asociación de jugadores en torno a la propuesta de implementar un tope salarial se ha convertido en uno de los temas más relevantes de las últimas semanas.
La liga busca establecer un límite de gastos superior a los 245 millones de dólares, acompañado de un piso salarial cercano a los 170 millones, como una forma de aumentar la competitividad entre las organizaciones y reducir las diferencias existentes entre las nóminas de los distintos equipos.
Los jugadores, sin embargo, se oponen a la idea de un tope salarial, argumentando que tanto la liga como sus franquicias han mantenido un crecimiento constante y que el negocio atraviesa un gran momento.
Como evidencia de ello, señalan la reciente adquisición de los San Diego Padres por un valor de 3,900 millones de dólares.
ESPN
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