Durante años, Josh Kushner ha conseguido mantenerse lejos de los grandes titulares, pese a ser multimillonario, inversor tecnológico y miembro de una de las familias más conocidas de Estados Unidos.
Sin embargo, esa discreción cambió este verano, especialmente en el mundo deportivo, luego de que Kushner, de 41 años, y Bob Iger, exdirector ejecutivo de Disney, alcanzaran un acuerdo para adquirir a los Los Angeles Lakers de la NBA por una valoración de 12,500 millones de dólares, la cifra más alta registrada hasta ahora en la venta de un equipo deportivo.
El acuerdo con Mark Walter se produjo apenas semanas después de que Kushner quedara vinculado a un fallido intento de adquirir una participación en las futuras ganancias de la Copa Mundial de la FIFA, una propuesta que generó fuertes críticas y que estuvo relacionada con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
La operación por los Lakers ha puesto nuevamente el foco sobre un empresario que, pese a pertenecer a una familia estrechamente vinculada al poder político y empresarial estadounidense, ha mantenido durante años un perfil relativamente bajo.
Josh Kushner es el hermano menor de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y quien ocupó un papel destacado durante el primer Gobierno de Trump.
A diferencia de su hermano, Josh ha construido su trayectoria principalmente en el sector tecnológico y financiero. Su firma de inversión de capital riesgo, Thrive Capital, lo ha convertido en una de las figuras más influyentes del ecosistema tecnológico de Silicon Valley.
La revista Forbes estima su patrimonio neto en alrededor de 5,000 millones de dólares.
De una familia inmobiliaria a Silicon Valley
Kushner nació en una familia vinculada al sector inmobiliario. En 2009 fundó Thrive Capital, firma que posteriormente obtuvo importantes beneficios gracias a sus primeras inversiones en compañías tecnológicas como OpenAI y SpaceX.
También cofundó en 2012 la aseguradora de salud Oscar Health.
Su cercanía con Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, se convirtió además en una de las relaciones más importantes de su trayectoria empresarial, especialmente a medida que la inteligencia artificial comenzó a transformar el sector tecnológico.
Pero el baloncesto también ocupa un lugar importante en su vida. Su llegada a los Lakers representa ahora su incursión más visible en el mundo del deporte profesional.
Una alianza con Bob Iger
La relación empresarial entre Kushner y Bob Iger comenzó varios años antes de la operación por los Lakers.
Según los reportes, ambos se conocieron hace aproximadamente ocho años gracias a sus respectivas parejas: Willow Bay, esposa de Iger, y la modelo Karlie Kloss, entonces pareja de Kushner y con quien posteriormente se casó.
Lo que comenzó como una relación de mentoría y amistad terminó convirtiéndose en una alianza profesional.
Iger se incorporó a Thrive Capital como socio de capital riesgo en 2022. La relación permitió que el veterano ejecutivo de Hollywood acercara a Kushner a círculos empresariales y del entretenimiento, mientras el empresario tecnológico compartía con Iger conocimientos sobre el sector de la tecnología.
Aunque Iger dejó Thrive pocos meses después para regresar a Disney, ambos mantuvieron su relación y retomaron su colaboración este año.
Ahora, esa alianza los coloca al frente de una de las operaciones más importantes de la historia del deporte: la adquisición de los Lakers, una de las franquicias más reconocidas y valiosas de la NBA.
AP
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