Los residentes de la Isla Grande de Hawai se preparaban el viernes ante la posibilidad de inundaciones potencialmente mortales y catastróficas por el huracán Nolo, al tiempo que México seguía bajo la amenaza del huracán Polo, que se dirigía hacia la península de Baja California luego de llevar condiciones de tormenta a la costa suroeste del país.
Nolo se encontraba a unos 338 kilómetros (210 millas) al sur de la Isla Grande la mañana del viernes y se dirigía hacia el noreste, con condiciones de tormenta tropical previstas para comenzar en tierra por la noche, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
Los meteorólogos advirtieron que las zonas orientales y meridionales de la isla podrían registrar acumulaciones de lluvia de entre 25 a 38 centímetros (10 a 15 pulgadas), con un máximo de 64 centímetros (25 pulgadas). Estas cifras son inferiores a las previstas anteriormente, que estimaban entre 38 a 76 centímetros (15 y 30 pulgadas), con un máximo de 89 centímetros (35 pulgadas). Se espera que los vientos máximos en tierra alcancen hasta 64 km/h (40 mph), con ráfagas de hasta 80 km/h (50 mph).
Se espera que Nolo se intensifique hasta convertirse en un huracán mayor el sábado.
“El aguacero podría producir inundaciones y deslaves catastróficos que pongan en peligro la vida, especialmente en zonas de terreno escarpado”, señaló el centro de huracanes.
Aunque no se pronosticaba que Nolo impactara directamente las islas, también era posible que hubiera lluvias intensas en las otras islas de Hawai, indicó el centro de huracanes. Maui también podría registrar lluvias fuertes e inundaciones y deslaves potencialmente mortales, advirtieron los meteorólogos.
Los vientos máximos sostenidos del huracán eran de 137 km/h (85 mph) la mañana del viernes y se espera que aumenten durante el fin de semana.
Hawai se prepara ante posible azote de extremo norte de Nolo
Autoridades de Hawai instaron a los residentes a reunir equipos de emergencia y el gobernador emitió una proclamación de emergencia, activando a más de 230 integrantes de la Guardia Nacional de Hawai. Las escuelas cerraron por el resto de la semana.
Es probable que la lluvia más intensa de Nolo caiga sobre la misma región del sureste de la Isla Grande que fue azotada en agosto por el huracán Lala y donde el terreno sigue húmedo por precipitaciones adicionales.
Hawaiian Electric, la principal empresa de servicios públicos del estado, informó que las cuadrillas que habían estado ayudando a restablecer la electricidad en Kauai tras el huracán Lowell de este mes regresarán a Oahu, Maui y la Isla Grande para prepararse ante la tormenta que se aproxima.
Residentes y turistas en la Isla Grande estaban ocupados preparándose.
“Supongo que esa será mi preocupación: si vamos a salir de aquí o no, pero, ya saben, en cuanto al clima, es lo que es”, comentó Daniel Compton, quien visitaba desde Seattle.
El gobernador de Hawai, Josh Green, solicitó el miércoles una declaración de desastre de emergencia para cuatro condados del estado. La solicitud está pendiente de aprobación por parte del presidente Donald Trump. Dicha aprobación permitirá acceder a fondos federales y a asistencia para cubrir necesidades inmediatas, como los servicios de emergencia y la retirada de escombros.
Polo se fortalece tras recuperar intensidad de categoría 5
El centro de huracanes señaló que Polo ganó fuerza de manera significativa durante la noche hasta la mañana del viernes, cuando se estimó que los vientos máximos sostenidos eran de 290 km/h (180 mph). Se mantenía mar adentro frente a la costa occidental de México, con rumbo al oeste, pero se espera que gire hacia el norte y llegue a la península de Baja California entre la noche del domingo y el lunes, indicó el centro.
No se reportaron daños importantes ni inundaciones a lo largo de la costa durante la noche hasta la mañana del viernes, aunque algunas localidades de Colima y Michoacán se vieron afectadas por las mareas.
Los residentes apilaron sacos de arena para reforzar los comercios frente a la playa y evacuaron sus viviendas en algunas zonas costeras el jueves. Las autoridades mexicanas abrían refugios y retiraban a la gente de las playas, y se desplegaron 15.000 elementos de seguridad a lo largo de la costa. Las escuelas cerraron.
En la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, el agua de mar ya había irrumpido en viviendas el jueves y dejó tablas de madera y muebles esparcidos en las calles. Habitantes y autoridades retiraban montones de tablas de madera de varias ramadas destruidas y paleaban el lodo espeso que cubría gran parte de la localidad.
AP
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