El papa León XIV aterrizó este viernes en el aeropuerto parisiense de Orly para iniciar su visita de cuatro días a Francia y a la Unesco, que le llevará también al santuario mariano de Lourdes y a la localidad de Metz.
El Santo Padre fue recibido en la escalera del avión por un séquito encabezado por el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien mantuvo un primer encuentro en el salón de autoridades del aeródromo tras el recibimiento protocolario de jefe de Estado.
Repique de campanas en todo el país
A las diez en punto de la mañana, las campanas de la Basílica del Sagrado Corazón de París empezaron a repicar, uniéndose al tañido de las de todas las iglesias parisinas y de Francia para darle la bienvenida.
Mientras en el país repicaban las campanas, un grupo de niños, con el lema de la visita, «Para que el mundo tenga vida», coreaba el nombre del Santo Padre.
El discurso del papa
Tras el recibimiento, el papa León llamó la atención ante el presidente Macron sobre el riesgo de la proliferación de las armas nucleares, en el primer discurso de su visita al país galo, pronunciado en el Palacio de Elíseo.
León XIV hizo un fuerte llamamiento para el desarme, citando la encíclica de Juan XXIII ‘Pacem in terris’, en la que se pedía «que se prohíban las armas atómicas; que, por último, todos los pueblos, en virtud de un acuerdo, lleguen a un desarme simultáneo, controlado por mutuas y eficaces garantías».
Y, a su vez, destacó que «en efecto, se difunde cada vez más la convicción errónea de que la posesión de armas nucleares sería una garantía de seguridad, lo que alimenta una nueva carrera armamentista difícil de controlar».
El papa aseveró que «la paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia» y, por tanto, exhortó «a no resignarse nunca ante la perspectiva de una guerra considerándola inevitable, sino a promover sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas de la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos».
Y pidió «que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribución a favor de la paz. Que su libertad crezca sin cesar en la búsqueda del bien común.
En su discurso, el papa elogió el Fondo para las Escuelas de Oriente, la iniciativa del Gobierno de Francia y la organización humanitaria Œuvre d’Orient que, recordó, «desde su fundación en 2021, ha permitido brindar apoyo a más de doscientas sesenta instituciones educativas en Oriente Medio, incluidas siete universidades en el Líbano y la Universidad de Belén».
El papa apela al diálogo y convivencia
Además, El papa León XIV apeló al diálogo en Francia, «donde personas de diferentes orígenes culturales y religiosos están llamadas a convivir y a contribuir a la edificación de la sociedad», en el discurso que pronunció ante las autoridades galas en el Palacio del Elíseo.
En su discurso, el papa recordó que tiene raíces familiares normandas y bearnesas y elogió la vasta obra de restauración de la catedral de Notre-Dame de París tras el incendio de 2019, además de agradecer al presidente Macron su atención especial en el proyecto.
El pontífice apeló al diálogo y agregó que «resulta aún más urgente en el contexto de la Francia de hoy, donde personas de diferentes orígenes culturales y religiosos están llamadas a convivir y a contribuir a la edificación de la sociedad».
Defendiendo la labor de la Iglesia y de protección de los más vulnerables, León XIV reafirmó «con fuerza» que «la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano», en un mensaje que, aunque sin citarlo, llega después de que se aprobara en julio la ley que regula la eutanasia y el suicidio asistido.
Macron: La laicidad francesa «no es en absoluto la negación de la religión»
Macron, por su parte, defendió la «laicidad francesa» al dar la bienvenida al papa en el Elíseo, durante el inicio de la visita del pontífice a Francia, que calificó como «un gran honor y una gran alegría».
«La laicidad francesa no es en absoluto la negación de la religión», declaró Macron en su discurso en el salón de actos del Palacio del Elíseo, en el que defendió una concepción de la laicidad basada en la libertad de creer o no creer y en la separación entre el Estado y las confesiones religiosas.
Macron pide la creación de una organización que regule la IA
Macron, además, pidió ante León XIV, quien dedicó su primera encíclica a la Inteligencia Artificial, la creación de una organización internacional para evitar su crecimiento sin control.
«La IA debe ser un sirviente y no un amo (…) Frente a la potencia de la máquina digital, el ser humano tiene que conservar su lugar», aseguró Macron en un discurso pronunciado en el Palacio del Elíseo ante el papa, que comienza una visita de cuatro días a Francia.
La encíclica ‘Magnificat manitas’ fue «un mensaje esencial frente a la potencia de la maquinaria digital», aseguró Macron, que consideró que la IA «entraña una ruptura antropológica inédita» y «golpea el trabajo, la creación, la investigación, la educación, la información y el vínculo social».
EFE
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