El presidente de la República y recién proclamado presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, aseguró que asumirá la conducción de esa organización con el compromiso de fortalecer su institucionalidad, preservar la unidad y garantizar condiciones democráticas para los dirigentes que aspiren a competir en el próximo ciclo electoral.
Durante su discurso de proclamación, Abinader afirmó que su responsabilidad al frente del partido no será escoger a quien habrá de sucederlo en la Presidencia de la República, ni utilizar la organización para construir una candidatura o imponer un “heredero o heredera política”. En cambio, sostuvo que trabajará para que, cuando llegue el momento, todos los aspirantes legítimos encuentren un partido institucional, democrático, imparcial y unido.
“Serán los perremeístas, mediante los mecanismos democráticos de nuestra organización, quienes decidan. Y después será el pueblo dominicano quien tenga la última palabra”, afirmó el mandatario, al defender la competencia interna y las reglas claras como parte del funcionamiento democrático del PRM.
Abinader también estableció una clara diferencia entre las responsabilidades del partido y las del Estado. Señaló que el PRM debe respaldar al Gobierno en el cumplimiento de sus compromisos con la sociedad, pero advirtió que el Estado pertenece a todos los dominicanos. “El partido nunca debe convertirse en dueño del Estado. Y el Estado nunca debe convertirse en instrumento de un partido”, sostuvo.
El jefe de Estado planteó además cuatro compromisos para su gestión partidaria: cuidar la unidad sin imponer uniformidad, fortalecer la democracia interna, renovar y formar permanentemente al partido y mantener al PRM abierto a la sociedad. En ese contexto, informó que el dirigente Deligne Ascensión tendrá la responsabilidad de conducir el día a día de la organización, con su respaldo para trabajar por el fortalecimiento, la unidad y la renovación partidaria.
Al hacer un balance de los seis años de gobierno, Abinader destacó avances que atribuyó a su gestión, entre ellos el fortalecimiento institucional, la independencia del Ministerio Público, los límites constitucionales a la reelección presidencial, la reducción de la pobreza, la salida del país del mapa del hambre de la FAO, la defensa de la soberanía nacional y la transformación de infraestructura. Sin embargo, reconoció que persisten desafíos relacionados con el costo de la vida, los servicios públicos, la seguridad, las oportunidades para los jóvenes y los bajos salarios de algunos empleados públicos.
El presidente del PRM llamó a sus compañeros a asumir una actitud de moderación, diálogo y respeto a las diferencias, al considerar que la organización debe defender sus convicciones sin afectar la convivencia democrática. Enfatizó que quienes tienen posiciones políticas distintas no deben ser considerados enemigos, sino dominicanos con otras ideas y formas de entender el futuro del país.
De cara a las próximas elecciones, Abinader advirtió que las aspiraciones internas son legítimas en una organización democrática, pero pidió cuidar la forma en que estas se expresan. Recalcó que ninguna aspiración personal puede estar por encima de la unidad del partido y que quienes ocupen posiciones públicas no deben utilizarlas para obtener ventajas indebidas en una eventual competencia interna.
El mandatario cerró su discurso reivindicando que el poder pertenece a los ciudadanos y no a los partidos, por lo que estos solo reciben temporalmente la confianza del pueblo. Afirmó que el desafío del PRM es demostrar que puede ejercer el poder sin sentirse dueño de él, competir sin dividirse, gobernar sin dejar de escuchar y renovarse sin abandonar sus principios.
“Por encima de cualquier aspiración personal, de cualquier cargo, de cualquier partido y de cualquier elección está siempre la República Dominicana”, enfatizó Abinader, al asumir formalmente la presidencia del PRM y llamar a la militancia a mantener al país como prioridad.
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