Después de dos años de investigaciones, acusaciones y juicio, el caso contra el rapero neoyorquino Sean John Combs, conocido como ‘Puff Daddy’ o ‘Diddy’, se cerró el pasado 3 de octubre con una sentencia mucho menor de lo esperado cuando estalló el escándalo- 50 meses de prisión y una multa de 500.000 dólares.
En julio ya se habían desestimado los cargos más graves, los de crimen organizado y tráfico sexual, que podrían haberle acarreado una pena máxima de cadena perpetua.
Tan solo se le condenó por dos cargos de transporte para ejercer la prostitución, los delitos más leves de los que se le acusaba, todos derivados de lo que ocurría en las maratones sexuales o ‘freak offs’ que orquestaba el rapero entre prostitutos y sus ahora exparejas.

