La embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, expresó que Haití no sólo es una amenaza para República Dominicana, sino también para su nación, por lo que se comprometió a ser parte de la solución y a establecer un diálogo con el presidente Luis Abinader en busca de alternativas para abordar este tema.
Campos explicó que conoce de cerca lo importante que es la seguridad fronteriza y cómo las fronteras pueden representar una amenaza para la estabilidad de un país, ya que los Estados Unidos han pasado por situaciones similares.
Enfatizó que la seguridad económica y la seguridad nacional van de la mano, y son parte de las prioridades de la administración Trump.
La diplomática reiteró el compromiso de fortalecer la seguridad fronteriza, contrarrestar el narcoterrorismo y mejorar la vigilancia marítima, siguiendo la visión de hacer que Estados Unidos de América y República Dominicana vuelvan a ser grandes (Let’s make America and the Dominican Republic great again).
Además del presidente Abinader, Campos se comprometió a abordar el tema junto al sector privado del país, con el fin de buscar soluciones que ayuden a estabilizar Haití, con la meta de que los haitianos puedan vivir en un país pacífico y seguro.
Para Leah Campos, la administración del presidente Donald Trump y República Dominicana están 100 por ciento alineadas en la protección de la región compartida.
“Esto incluye trabajar mano a mano para proteger a las poblaciones del narcoterrorismo y de las fuerzas que buscan desestabilizar las economías y libertades de ambas naciones”, señaló.
Este compromiso fue reafirmado con la visita del secretario de Defensa de EE. UU., Hegseth, y el presidente Abinader, donde se destacaron los valores compartidos entre ambos países, además de los acuerdos para permitir que aviones estadounidenses sean piloteados desde territorio dominicano para combatir el crimen organizado en el Caribe.
Pete Campos dijo ser abiertamente creyente en Dios y que no le daba vergüenza expresarlo ante la multitud. La embajadora señaló que los valores cristianos compartidos se traducen en valores comunes, como la libertad económica, la libertad y la búsqueda de paz y seguridad.

