La tragedia que atraviesa Venezuela tras los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio ha concentrado la atención internacional, no solo por la magnitud de los daños, sino también por la ola de solidaridad generada en medio de la emergencia.
En este escenario, las redes sociales se han convertido en una herramienta clave para informar, visibilizar las necesidades de los afectados y promover campañas de ayuda para los damnificados. Sin embargo, también han abierto un debate: ¿es correcto publicar contenido ajeno a la tragedia mientras un país enfrenta una crisis?
El tema fue abordado este martes por las presentadoras del programa Desiguales, de Univision, luego de las críticas recibidas por algunas celebridades venezolanas que compartieron publicaciones personales o comerciales mientras continuaba la emergencia.
La presentadora venezolana Migbelis Castellanos consideró que existe una presión creciente en el entorno digital sobre las figuras públicas durante momentos de crisis.
“Uno siente que hay una persecución digital, que nadie la dice pero se siente, que no puedes publicar nada porque te van a linchar, porque te van a acabar en los comentarios”, expresó.
Castellanos señaló que la actividad en redes no siempre refleja las acciones de solidaridad que una persona realiza en privado. “A veces el que más ayuda es el que menos publica”, afirmó, al tiempo que llamó a evitar los ataques y los mensajes ofensivos contra quienes no comparten el mismo enfoque ante la situación.
Su compañera de panel, la dominicana Amara La Negra, coincidió en que las redes no deben convertirse en un espacio para medir el dolor de las personas.
“Hoy por hoy la gente quiere comprobar tu dolor a través de las redes sociales”, manifestó. También cuestionó que algunas plataformas difundan imágenes sensibles de la tragedia por morbo, en lugar de orientar sobre cómo ayudar.
La periodista mexicana del programa agregó que muchas personas que emigraron de Venezuela dependen de sus redes sociales para sostener sus negocios y generar ingresos.
“Muchas de esas personas son emprendedores que usan sus redes para vender y de eso viven. La vida sigue y la gente que está fuera de Venezuela también tiene que comer, trabajar y quizás con eso también puede enviar dinero o hacer un donativo”, explicó.
No obstante, consideró que existe una diferencia entre continuar con actividades laborales y publicar contenido que pueda percibirse como falta de sensibilidad en medio del sufrimiento de miles de personas.
El debate refleja uno de los dilemas actuales de la era digital: cómo equilibrar la expresión personal, la necesidad de informar y la empatía frente a una tragedia colectiva.
De PEOPEL
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