LeBron James no sabe si su actuación de 24 puntos en la derrota del lunes de los Lakers de Los Ángeles, que puso fin a su temporada en las semifinales de la Conferencia Oeste ante el Thunder de Oklahoma City, fue el último partido de su carrera.
El máximo anotador en la historia de la liga se mantuvo fiel a la estrategia que ha seguido los últimos veranos, cuando se negó a anunciar su futuro inmediatamente después de la última derrota de los Lakers en la postemporada.
No ha descartado el retiro ni volver, y no dijo nada sobre la posibilidad de mudarse a otro equipo mientras contempla una inédita 24ª temporada en la NBA.
“No sé qué me depara el futuro, obviamente, tal como están las cosas ahora mismo esta noche. Ahora tengo mucho tiempo”, indicó James, de 41 años. “Creo que lo dije el año pasado después de que perdimos contra Minnesota, volveré y recalibraré con mi familia, hablaré con ellos y pasaré algo de tiempo con ellos, y luego, obviamente, cuando llegue el momento, ustedes sabrán lo que decida hacer”.
La 23ª temporada récord de James terminó con una dolorosa derrota 115-110, que completó la barrida de cuatro partidos de los campeones defensores de la NBA sobre unos Lakers diezmados.
El equipo comenzó los playoffs sin el campeón anotador, Luka Doncic, y sin su segundo máximo anotador, Austin Reaves, por lesión; aun así, James condujo a los Lakers a una sorpresa en la primera ronda ante Houston antes de toparse con el mejor equipo de la liga en la segunda ronda.
“Es increíble lo que está haciendo ahí afuera a esta edad. Es muy impresionante. Es difícil ponerlo en palabras. No es muy viejo en el gran esquema de la vida, pero para la NBA es bastante viejo, y ahí afuera no lo parece”, comentó la superestrella del Thunder, Shai Gilgeous-Alexander.
James ha disputado más partidos, ha ganado más partidos, ha anotado más puntos y ha lanzado más tiros que cualquier otra persona, pero nunca ha puesto un límite a su tiempo en el juego
En cambio, repitió sus declaraciones habituales de que lo resolverá con unas copas de vino y con su familia en los próximos dos meses.
“Nadie tiene idea de lo que depara el futuro, y yo tampoco”, agregó James. “Me tomaré tiempo para recalibrar y revisar la temporada y ver qué es lo mejor para mi futuro, y cuando llegue a ese punto, todos lo sabrán”.
James mostró apenas señales marginales del avance de la edad en su 23ª temporada, y siguió jugando un baloncesto versátil a un nivel de élite durante toda la exitosa campaña regular de los Lakers.
Las lesiones lo obligaron a hacer sus mayores concesiones: se perdió el campamento de entrenamiento y los primeros 14 partidos de la temporada por ciática, y se perdió ocho partidos adicionales durante la temporada regular, lo que lo dejó fuera de consideración para integrar cualquiera de los los equipos All-NBA por 22ª campaña consecutiva.
Con Doncic ganando el título de máximo anotador de la NBA y Reaves consolidándose como un anotador legítimo de primer nivel en la NBA, James asumió de buen grado un papel de apoyo como la opción número 3 en el ataque de los Lakers — y funcionó.
