Los demócratas se encaminan a las elecciones de mitad de mandato del martes con la esperanza de hacerse con la mayoría de las gobernaciones por primera vez en dos décadas, mientras aprovechan una ola de descontento de los votantes por la economía, la inflación, la atención médica y el futuro de la democracia.
La cantidad de estados en disputa es sorprendentemente grande, en un reflejo de cómo los bajos índices de aprobación del presidente Donald Trump lastran a su partido. Entre las contiendas competitivas figuran las de estados muy poblados como Texas y Florida; estados clave en elecciones presidenciales como Michigan y Wisconsin; y estados de firme tradición republicana como Iowa y Ohio.
En las semanas previas al Día de las Elecciones, Trump acudió a zonas con fuerte apoyo republicano para encabezar mítines a los que asistieron candidatos republicanos a gobernador que buscaban un impulso.
En total, 36 estados que albergan a cerca del 80% de la población del país elegirán gobernador el martes. De cara a las elecciones, los gobernadores demócratas representaban al 60% de la población del país, pero los republicanos controlaban 26 de las 50 gobernaciones.
“Nuestro objetivo no es sólo la mayoría de la población, sino la mayoría de los estados”, le comentó a The Associated Press Meghan Meehan-Draper, directora ejecutiva de la Asociación de Gobernadores Demócratas.
Los demócratas obtuvieron por última vez una mayoría de gobernaciones en 2006, cuando dieron vuelta a seis gobernaciones en las últimas elecciones de mitad de mandato bajo un presidente republicano en su segundo mandato. Los republicanos recuperaron la mayoría cuatro años después.
Mientras tanto, más estados bajo liderazgo demócrata podrían significar más gobernadores que combaten —o ignoran— la agenda de Trump.
Trump ha puesto a prueba el poder de los estados, chocando principalmente con estados gobernados por demócratas por las convocatorias de tropas de la Guardia Nacional, las redadas migratorias, las condiciones impuestas a la ayuda federal y los esfuerzos por afirmar el control federal sobre los requisitos electorales, incluida la restricción del voto por correo.
Una docena de contiendas se consideran las más competitivas
Las mejores oportunidades de los demócratas para arrebatar una gobernación están en Alaska, Georgia, Iowa y Ohio, donde los actuales gobernadores no pueden presentarse por límites de mandato, y en Nevada, donde el fiscal general del estado, Aaron Ford, desafía al gobernador republicano Joe Lombardo.
Georgia y Alaska no han elegido a un gobernador demócrata desde 1998. Iowa y Ohio no han elegido a uno desde 2006.
La mejor posibilidad de los republicanos para capturar una sede ejecutiva está en Kansas, un estado normalmente muy republicano donde la gobernadora demócrata Laura Kelly no puede presentarse por límites de mandato.
El siguiente en la lista del Partido Republicano es Wisconsin, donde el representante republicano Tom Tiffany se enfrenta al demócrata David Crowley, después de que el ejecutivo del condado de Milwaukee lograra por poco una victoria en las primarias.
Los republicanos también tienen la mira puesta en la gobernación vacante de Michigan y en Oregon, donde la gobernadora demócrata Tina Kotek intenta contener un segundo desafío de la senadora estatal republicana Christine Drazan.
Los demócratas sienten que tienen una oportunidad en Texas, Florida, Oklahoma y Nebraska.
Las contiendas en Ohio y Texas atraen miradas
La contienda de Ohio acaparó titulares nacionales cuando la campaña del republicano Vivek Ramaswamy creó un anuncio en el que aparecía la madre distanciada de la demócrata Amy Acton criticándola. La madre de Acton perdió la custodia de sus hijos hace décadas después de que su esposo, padrastro de Acton, fuera acusado de violar a Acton cuando era niña.
El anuncio provocó reproches bipartidistas, incluidos los del gobernador republicano de Ohio, Mike DeWine. En cambio, Trump elogió el anuncio y el vicepresidente JD Vance, oriundo de Ohio, lo defendió.
En Texas, donde no se ha elegido a ningún demócrata para un cargo estatal desde 1994, la representante estatal demócrata Gina Hinojosa lanzó un desafío competitivo contra el gobernador republicano Greg Abbott, que busca un tercer mandato.
Hinojosa estaba considerada como una candidata con pocas posibilidades después de salir de unas primarias con una fracción del total de efectivo de Abbott. En septiembre, otros políticos y operadores políticos latinos escribieron a la Asociación de Gobernadores Demócratas para solicitar 10 millones de dólares en ayuda de campaña, afirmando que Hinojosa había convertido la contienda en una carrera reñida.
La DGA aportó 1 millón de dólares, muy por debajo de lo que gastó en Arizona, Georgia, Iowa, Michigan, Nevada, Ohio y Wisconsin.
Cabe destacar que Abbott no estuvo en el mitin de Trump en Texas, una señal de la impopularidad del presidente.
AP
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