SANTO DOMINGO.- Con apenas 18 años, Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias “Chiquito”, es el cuarto hombre señalado por la Policía Nacional como implicado en el ataque ocurrido en la residencia del merenguero Julián Oro Duro, hecho en el que murió su esposa, Zeneida Socorro Castillo.
La Policía Nacional ejecutó este miércoles la orden de arresto contra Liranzo Marcos, quien, de acuerdo con las investigaciones preliminares, era conocido por la familia del artista y realizaba trabajos relacionados con la construcción de una villa propiedad de Julián Oro Duro, ubicada en Guerra.
Su identificación como parte de la investigación se produjo mientras las autoridades avanzaban en el esclarecimiento del ataque, ocurrido entre la noche del domingo y la madrugada del lunes en la vivienda de la pareja, ubicada en Brisa Oriental VI, Santo Domingo Este.
Según la Policía, al menos dos de los implicados tenían vínculos de confianza con Julián Oro Duro y su familia, circunstancia que habría facilitado el acceso a la residencia, que contaba con medidas de seguridad y no presentaba señales de puertas violentadas.
La institución también informó que Zeneida Socorro Castillo había preparado alimentos, jugos y café para los hombres antes de que se produjera el ataque.
Por el caso también permanecen detenidos Phillips Michael Tejeda Vásquez, Juan Carlos Hernández García, alias “Peña”, y Kevin Dariel Germán Troncoso, alias “Yandel”, de 23 años.
La Policía sostiene preliminarmente que Tejeda Vásquez habría contactado a Yandel y a Peña para participar en el hecho.
La captura de “Chiquito” completa, por el momento, el grupo de cuatro personas que las autoridades han identificado y detenido en relación con el crimen de Zeneida y las heridas sufridas por Julián Oro Duro.
La Policía Nacional y el Ministerio Público continúan recopilando evidencias para establecer la participación individual de cada uno de los involucrados y determinar las circunstancias en que ocurrió el ataque.
El caso ha generado atención debido a que algunos de los señalados mantenían vínculos previos con la familia, lo que, según la versión policial, habría permitido que ingresaran a la vivienda sin forzar las entradas.
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