“Lo más difícil ha sido sentir una tristeza que a veces no puedo explicar, aun teniendo muchos motivos para ser feliz. También he enfrentado culpa por las dificultades con la lactancia y he tenido que aceptar que no puedo con todo. La depresión posparto no significa que ame menos a mis hijos ni que no agradezca mi vida. Significa que necesito tiempo, tratamiento, comprensión y compasión para volver a encontrarme. Estoy viviendo un día a la vez”, agrega.
Asegura que su pareja y padre de Alexander, el empresario cubanoamericano Andrés Asion, ha sido “fundamental” en estos momentos difíciles. “Lo he visto esforzarse por comprenderme con amor y paciencia, mientras cuida a Alexander y sostiene a nuestra familia durante mi recuperación. Hoy entiendo que las parejas que funcionan son las que no juzgan, acompañan, están presentes en los momentos más vulnerables y buscan soluciones. Mi abuela, quien ha estado presente durante toda mi vida, también me acompaña con ese amor y esa ternura que solo una abuela puede dar”.
Otro gran apoyo a sido su hija, Megan. “Verla amar a su hermanito y asumir con tanta dulzura su papel de hermana mayor me recuerda, incluso en los días grises, la belleza de la familia que estamos construyendo”, apunta. “Su apoyo ha sido indispensable, pero también estoy aprendiendo a abrazarme, tratarme con paciencia y reconocer que merezco el mismo amor y cuidado que les doy a los demás”.
Galván destaca que la mayor ayuda que se puede recibir una madre es ser escuchada y no minimizar lo que siente. “Andrés me ha acompañado con acciones concretas: cuida al bebé, me ayuda a descansar y me pregunta qué necesito. A veces no hacen falta las palabras perfectas; basta con permanecer, abrazar y decir: ‘No estás sola, vamos a salir juntos de esto’”, apunta. “También puede acompañarla a sus citas, ayudarla con las responsabilidades diarias y recordarle que pedir ayuda no la hace menos mujer ni menos mamá”.
Si bien no cuenta con familia cercana en Miami, su círculo de amigas la han apapachado y dado una mano para atender a Megan. “Esos gestos son un abrazo al alma”.
Galván también tiene claro lo que no hay que hacer en estas situaciones. ‘Debemos evitar las comparaciones, las críticas y frases como ‘échale ganas’ o ‘deberías estar feliz’. La depresión posparto necesita comprensión, atención profesional y tiempo”.
Por eso decidió hacer pública su situación y enviar un mensaje a otras madres.
People en Español
Deja un comentario